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Edificar hoy pensando en la naturaleza de mañana

El sector de la construcción tiene un impacto decisivo en los efectos que para la sociedad provocará el cambio climático, ya no sólo por la vida útil que tienen los edificios, sino porque éstos son los causantes de un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Pero reducir la demanda energética de los edificios, factor clave para mitigar las temperaturas extremas, implica diseñar construcciones sostenibles. Los promotores y los constructores lo saben. Es más, el marco regulatorio incluso les exigirá que así sea a partir de 2021 y, sin embargo, siguen condicionados por la viabilidad económica de unos proyectos que requieren implantar una serie de medidas que aumentan los costes de construcción.

Por primera vez en España, un estudio de la Universidad de Granada revela el potencial de la industria para adaptarse al cambio climático y cuantifica los distintos costes y beneficios relacionados con las diferentes alternativas que se deben adoptar para construir viviendas sostenibles.

El equipo de investigación Sustainability, perteneciente a esta universidad y bajo la supervisión de Alberto Aragón y Nuria Hurtado, catedráticos y codirectores del proyecto, ha elaborado en Análisis de costes y beneficios de la adaptación del cambio climático en el sector de la construcción una lista de medidas que pueden aumentar o, al menos, mantener la misma calidad de vida sin incrementar el consumo energético. Y no lo han hecho solos; el estudio utiliza una metodología que consiste en consultar la opinión de un panel de expertos, 17 directivos y responsables técnicos de distintas empresas del sector, para así obtener un cierto consenso.

Teniendo en cuenta que, como afirma Aragón, el análisis de costes medios de adaptación al cambio climático en la construcción «no es una tarea fácil», ya que son muy dependientes de cada uno de los elementos de infraestructuras utilizados, los investigadores han preferido trabajar con un modelo tipo. Para ello, Nuria Hurtado y el responsable técnico del proyecto, Efrén Gómez, analizaron las estadísticas de construcción disponibles en España para definir un proyecto de vivienda tipo que resultase muy común en todo el territorio: un edificio nuevo en suelo urbano, concretamente en Málaga capital, con cuatro alturas.

Inversión, beneficio y rentabilidad

 

A partir de ahí, y en colaboración con la Asociación de Constructores y Promotores de Málaga, se definieron los parámetros técnicos para ese edificio con objeto de estudiar la inversión necesaria para pasar de calificación energética B a una A, así como el beneficio y la rentabilidad obtenidos por el promotor. Así, se seleccionaron como datos de partida la calificación del proyecto inicial -B-, el coste de construcción por metro cuadrado construido -700 euros- y las tres medidas prioritarias aceptadas mayoritariamente por los expertos consultados -eliminación de puentes térmicos, aislamiento en ventanas e instalación y mejoras de equipos de recuperación de calor-.

«Aunque la adopción de estas medidas supuso un incremento de 62,5 euros por metro cuadrado construido, los resultados finales obtenidos muestran que el beneficio y la rentabilidad de la inversión en el proyecto mejorado a calificación A es un 7% mayor que para el proyecto original en un escenario realista», señala Hurtado.

En términos monetarios, en este proyecto inicial del edificio de Málaga con calificación B, cuyo coste total de construcción está estimado en 3.571.260 euros, el beneficio para el promotor sería de 256.634 euros en un escenario moderado que, al escalar a la letra A, se incrementaría en 18.000 euros aproximadamente. Beneficio que sería mayor en un escenario optimista (con soluciones constructivas innovadoras, bajos tipos de interés o una regulación favorable), superando los 20.400 euros.

Con todo, la mejora en la eficiencia energética de los edificios no sólo supone diferentes costes y beneficios para los promotores, sino también para los compradores de viviendas y las administraciones.

Desde Inbisa Construcción, su director de la Oficina Técnica y participante en el panel de expertos de este estudio, Argimiro Martín, indica que «la mejora en calificación A le permite al promotor vender a un mayor precio que compense estos incrementos en el coste, mientras que el usuario final se ve beneficiado por un menor gasto en energía durante la vida del edificio».

«Los promotores y las administraciones debemos arrastrar al resto del sector a la construcción sostenible», apunta David Rocha, director técnico corporativo de Neinor Homes. Este experto, que también ha sido consultado por la Universidad de Granada, añade: «Los promotores estamos asumiendo los costes que supone realizar promociones sostenibles, pero no los estamos trasladando al precio de venta de la vivienda».

De la misma opinión es Diego Demaría, gerente de Instalaciones de Aedas Homes, que estima que incorporar medidas extra de eficiencia energética a las requeridas por normativa puede rondar una inversión del 5% adicional. Medidas, no obstante, que «sí son rentables, tanto para el comprador de casa como para el promotor, dado que revalorizan los inmuebles y, poco a poco, tienen más calado sobre los clientes».

Medidas pasivas

 

Las conclusiones del estudio revelan, asimismo, que los 17 expertos consultados han consensuado que eran más efectivas las medidas pasivas que las activas para mejorar la eficiencia energética del edificio objeto de estudio. Medidas pasivas de diseño, como la orientación o la eliminación de puentes térmicos, y de aislamiento, orientadas a la mejora en cubiertas y huecos de ventanas. Entre las actuaciones activas planteadas, los equipos de recuperación de calor han obtenido el mayor consenso entre los expertos.

«Las medidas pasivas generalmente son más eficaces y más baratas que las activas, aunque no siempre se pueden implantar porque muchos proyectos tienen parámetros predefinidos por ordenanzas urbanísticas, diseñadas hace más de 20 años», lamenta Óscar Bailly-Bailliere, director de promociones en Activitas y asesor de la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE).

Aunque es novedoso por los pocos datos de que se disponen, Sara Velázquez, socia de Varquitectos e integrante del panel de expertos, cree que este estudio debe continuar y cuantificar los cambios que supondría pasar de un proyecto con calificación B a un edificio de consumo casi nulo (EECN). Velázquez, artífice del inmueble sostenible más alto del mundo, la Torre Bolueta, en Bilbao, incide en que «el sobrecoste de pasar de B a EECN no es alto si hay un buen diseño desde el origen».

Reciclaje energético

 

Mejorar la eficiencia energética de un inmueble existente tampoco es tarea fácil, pero la crisis ha posibilitado que edificaciones comercialmente paralizadas se hayan reciclado energéticamente. Es el caso de una promoción de Protección Pública de Precio Limitado (VPPL) de 80 viviendas, en Pamplona, que, tras capear la crisis en 2013, se vio rodeada de edificaciones con mayores notas energéticas, rozando incluso el consumo de energía casi nulo.El promotor decidió encargar un nuevo proyecto sobre el ya edificado con el requisito de que la calificación obtenida pasara de la B a la A.

«Tras analizar las medidas que se podían adoptar, el equipo técnico planteó llegar a un edificio de consumo casi nulo con una demanda de calefacción de 18 kWh anuales», recuerda Emilio Linzoain, socio de ATEC Aparejadores. Para ello, era necesario un sobrecoste de un 15%, que llevó a que el promotor optara finalmente por saltar una única letra (de B a A) con medidas sencillas y sólo un incremento de coste de un 7%. «En su lugar, decidió poner el precio de venta por debajo del módulo público», explica Linzoain.

Los resultados no se hicieron esperar y consiguió vender toda la promoción en 2016.

Según María Teresa de Diego, de Ferrovial Agroman, también participante en el estudio de la Universidad de Granada, «hace falta un cambio cultural para que el ciudadano pueda percibir los beneficios reales entre una vivienda eficiente y otra que no lo es». Y recalca: «La existencia en los próximos años de estándares más eficientes y su comparativa con las viviendas actuales podrá ser, si se estimula y conciencia a la población, palanca para la transformación del parque actual».

La modificación del Código Técnico de Edificación (CTE), prevista para finales de año, afectará a todos los proyectos de construcción y su incidencia en la rentabilidad de cada promotor dependerá de su experiencia. En cualquier caso, «existirán empresas más avanzadas que encontrarán las nuevas condiciones poco ambiciosas, aunque siempre podrán trabajar por encima del estricto cumplimiento normativo y ayudar a cambiar el mercado, mostrando que es posible, viable y hasta rentable ser aún más eficientes que lo que marca el nuevo CTE», sostiene Dolores Huerta, secretaria técnica de Green Building Council España.

Fuente: EL MUNDO

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